Gestionar las contradicciones de tu propia personalidad

 In Casos Clínicos, Experiencias

El desmayo es una pérdida brusca de consciencia y de tono postural, de duración breve, con recuperación espontánea sin necesidad de maniobras de reanimación. No se debe confundir con la lipotimia, ya que ésta es un desvanecimiento sin pérdida de la consciencia.

L.M. estaba divorciada y tenía una hija de 25 años. Había pasado por la consulta de varios médicos y no encontraban nombre para su patología. La remitió a mi consulta el Dr. Barnosell, un médico de confianza. Éste intuyó que la “causa” de su problema venía derivada de una fuerte carga emocional.

L.M. seguía tratamiento farmacológico para regular la tensión arterial, la depresión, la ansiedad y una tiroidectomía. En un periodo anterior de ocho meses sufrió varios desmayos, incluso en un mismo día le llegó a suceder tres veces. Tras ocho años sin ningún desvanecimiento, los desmayos volvieron a aparecer con especial contundencia, llegando a desmayarse hasta seis veces en un mismo día.

L.M. llegó a mí consulta el día 1 de Abril de 2014. Efectivamente, el Dr. Barnosell no se había equivocado. A través de sus impresiones digitales y palmares comprobé que tenía un importante problema emocional, fruto de un acumulativo de situaciones personales y emocionales no resueltas. La inseguridad y el temor no la dejaban avanzar, el intento constante de afrontar su situación sin resultados la habían llevado a tocar fondo mental y físicamente. El temor y la angustia se habían convertido en sus mejores aliados.mujer-angustiada-gratisography-low

Sus huellas digitales se corresponden con los grupos dos y tres con forma de espiga. Diferentes características de dos tipos de personalidad integradas en una sola persona: apasionada, sufridora, profunda, muy emotiva, inteligente, inquieta, cordial, independiente, dependiente, tranquila, nerviosa…. Y con cierta tendencia a la depresión. Es una defensora acérrima de lo que cree que es justo, y a veces pasota. No le resultaba fácil gestionar las contradicciones y diferencias que le ofrecían su personalidad, en un entorno que no le aportaba equilibrio.

Su fuerte personalidad la había hecho resistente a la vorágine que la envolvía, era como vivir subida en una noria. Pero sus problemas de salud avanzaban a pasos agigantados. Comenzamos la terapia ajustando sus bloqueos energéticos y entendió que en el momento que se sintiera preparada debía afrontar y tomar distancia de algunas situaciones. Asumió su realidad y comenzó a caminar hacia delante tomando decisiones, despidiéndose de situaciones negativas, cerrando viejas heridas, abriendo una nueva etapa en su vida. De esta forma, los desmayos fueron remitiendo, desapareciendo por completo antes de los tres meses del inicio de la terapia.

Mejoró en todos los aspectos. La acompañé más de un año en su proceso y en junio del 2015 terminamos la terapia. Desde que emprendimos la terapia han pasado dos años y medio y los mareos no han vuelto a aparecer.

El pasado trece de Octubre de 2016 nos vimos de nuevo. Este otoño se siente especialmente cansada, en nuestra charla me puso al día sobre sus avances. Pasamos a la camilla para hacer una sesión de relajación y bioenergía, le recomendé unas vitaminas naturales que suelo tomar yo en esta época…. Pasados cuatro días ya se encontraba mucho mejor.

El cuerpo energético y el cuerpo físico funcionan sincronizados al unísono. Tanto el uno como el otro necesitan mantenimiento, el físico a través de una alimentación adecuada y ejercicio, el energético a través de la técnica bioenergética. Con esta combinación podemos conseguir resultados excelentes en cualquier caso.

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