Aquí os presento escritos reales de algunos de mis pacientes que quieren compartir contigo su experiencia con mis terapias.

Aprender a vivir y confiar en ti misma

Llegué a la consulta de la Isabel con una depresión aguda y con pensamientos continuos de suicidio por los que incluso llegué a plantearme solicitar la eutanasia. Esta era la tercera depresión fuerte que padecía a lo largo de mi vida, tomaba 14 pastillas diarias, entre antidepresivos y ansiolíticos, y aún así mi mente y mi cuerpo no reaccionaban a los tratamientos. Al contrario, me restaban energía y, después de tanto tiempo tomándolos, mi cuerpo se había acostumbrado. Desde los 14 años visitaba psiquiatra y psicólogos sin resultados. Ya no me quedaban esperanza ni fuerzas para continuar.

Nada más verme, Isabel ya percibió algo en mi diferentes talentos que ahora estoy poniendo en práctica. La bioenergética de Isabel me ha enseñado a relajarme, se han ido eliminando antiguos bloqueos que después de las sesiones se manifestaban en forma de sueños y que ella me ayudaba a comprender. Por encima de todo quiero remarcar la humanidad y lo cercana que es. ¡Ella siempre está ahí! Siento que ella confía y cree en mí, y no me he sentido etiquetada ni limitada en ningún sentido.

El primer día hizo la impresión de mis manos y me describió tal cual soy en el día a día como persona. ¡Aluciné! Hace cosa de dos meses volvió a tomar la impresión, ¡y en mis huellas se veían claramente los cambios que ha habido! También utiliza unas varillas me medía el grado de apertura energética. El primer día, las varillas en lugar de abrirse se cruzaban cerrándose sólo a un paso de mí. Ahora, a una distancia de cinco o seis pasos, están abiertas y en equilibrio.

En cuanto a las ganas de vivir, las siento y he reducido la medicación a la mitad gracias a este trabajo y también a la ayuda de la medicina convencional. Tengo que decir que Isabel me pidió ante todo implicación en la terapia. Personalmente me he responsabilizado de ello y he asistido sin faltar ni un día a todas las sesiones, por mi cuenta me he esforzado desde el primero hasta el último minuto. Es muy importante confiar en mí misma y con Isabel estoy aprendiendo a hacerlo.

En cuanto a la Reconexión fue sorprendente porque a partir de entonces comenzó a llegarme información de diferentes lugares, amigos, propaganda, correos electrónicos de cosas que sentía que me resonaban. En otro momento no hubiera sido consciente de que la vida me presentaba aquello por algo, ¡me sentía con más coherencia y capaz de decidir! A partir de entonces empecé a hacer caso de mi intuición, a decidir, ¡y pasé a la acción haciendo los cambios que quiero en mi vida! ¡Estoy en ello!

Gracias Isabel.

Mercè O. (Octubre 2016).

Mi experiencia con Isabel

Acudí a Isabel en busca de un recurso diferente como alternativa a una medicina convencional, la cual no me solucionaba mi malestar físico. Me diagnosticaron ovarios poliquísticos aproximadamente hace un año. Después de la realización de varias pruebas, mi ginecóloga no sabía darme ningún tipo de respuesta a mis preguntas como paciente. Cerró mi expediente finiquitando ningún tipo de solución, es más me afirmó que lo más probable es que tuviera que convivir para siempre con los quistes en los ovarios y que probablemente me costaría tener hijos a causa de la poca actividad que genera esta sintomatología. Así pues, me receto nada más que la toma de una serie de pastillas anticonceptivas que a la larga acabaron perjudicando mi estado emocional, hacia un cuadro de ansiedad más elevado.

Convencida de no encontrar ningún tipo de esperanza a la solución de mi problema, me di una oportunidad acudiendo a Isabel en busca de una última alternativa sin tener muchas nociones de este tipo de terapias.

A raíz de un estudio profundo con el método del digito análisis y a través de la Bioenergía, pudimos comprobar mis puntos débiles y fuertes en mi personalidad. Mediante el  seguimiento y los recursos necesarios que Isabel me mostraba, empecé a notar una evolución positiva en mi interior. Con el tiempo la menstruación que anteriormente no tenía regulada se me estabilizó completamente, los quistes en los ovarios que a priori me diagnosticaron, me desaparecieron. Gracias a sus terapias, he podido profundizar más en mi interior y conocer una parte de mi que desconocía y menospreciaba por completo.

Me ha ayudado a despertar en mi conciencia y en todo lo que ello repercute (sentimientos, capacidades y estímulos cognitivos). De este modo, he aprendido a visualizar un amplio abanico de sentidos y oportunidades que anteriormente no contemplaba.

Gracias al seguimiento y la constancia con Isabel, me siento más fuerte y capaz de dominar todas mis facultades personales, laborales y sentimentales.

Sara V. R. (Mayo 2013)

Un ambiguo diagnóstico de esclerosis

Aquel domingo fue un día especial. Hacía más de un año que me habían detectado tres lesiones en el cerebro y mi estado de ánimo no se había recuperado aún.

Una mezcla de conflictos internos gobernaban mis pensamientos y las sensaciones contradictorias me hacían difícil vislumbrar un futuro con optimismo.

Miedo, confusión, sentimiento de culpabilidad por no haber sido capaz de apreciar todo aquello que había conseguido. Casi, Aburrido de vivir, sin excesos ni defectos, sin ambiciones ni carencias, sin objetivos a medio o a largo plazo salvo de no ser una carga para mis seres queridos.

Volvamos a aquel domingo de mayo…

Poco o nada sabía de las medicinas alternativas aunque vengo utilizando la homeopatía desde hace años por cercanía familiar aunque con unos resultados personales poco evidentes.

Me encantó aquella primera sesión en casa, donde empezó todo. Con solo mirarme las manos y tras intercambiar algunas frases había quedado retratado de forma evidente y el hablarme sobre mí, fue como si por primera vez, viera mi interior reflejado en un espejo.

Conocerse a uno mismo y tomar conciencia de lo que realmente te sucede es el primer paso para poner remedio. Está claro que mi estado de profunda melancolía, por vieja y arraigada, había nublado la realidad en la que me encontraba.

Breve fue la charla pero suficiente para encontrar un punto de inicio desde donde empezar a trabajar. Después llegó la sesión “energética ” o como se le llame a lo que haces en contacto con la energía que nos rodea.

Recuerdo palpitaciones en la cabeza y el plexo solar y un hormigueo intenso en diferentes lugares del cuerpo.

Desde aquel momento empecé a sentirme mejor. Algunas de los síntomas que yo tenía, como los leves espasmos involuntarios, continuaron produciéndose durante algunos días sin embargo la seguridad de que serían pasajeros me daba una tranquilidad que no había sentido desde hacía meses.

Durante varias semanas continuamos el tratamiento en aquel pequeño consultorio. Las sesiones que siguieron a aquella primera experiencia fueron mucho menos “sorprendentes”. Puede que por el ruido de las obras, puede que por la minúscula habitación donde hablábamos sentados sobre la camilla, puede que por mi precaria situación económica que me impedía valorar justamente el trabajo lento pero seguro que íbamos haciendo día a día.

Efectivamente, poco a poco hemos ido organizando aquellos puntos desordenados de mi existencia, hemos ido haciendo una lista de prioridades y objetivos por los que vale la pena moverse, hemos ido iluminando cada rincón oscuro de mi vida. Con mi mundo ordenado, la cabeza organizada y mis objetivos claros ha sido fácil hacer girar esta rueda de molino, que aunque pesada y enorme, contigo SE MUEVE.

Al igual que cuando se estudia una lengua o se aprende a conducir, los avances no se notan de un día para otro pero una mañana te levantas, lo vuelves a intentar y te das cuenta de lo mucho que has aprendido. Puedes hablar y conducir, mal, pero lo haces, y eso es lo importante.

He recuperado fuerza en los brazos, sobretodo el izquierdo que lo sentía más débil. La ilusión ha vuelto a tener un espacio en mi agenda y mis ganas de hacer cosas se han multiplicado y lo mejor es que va a más. Me encuentro mucho mejor.

Nunca he sido creyente practicante, ni ateo, ni tampoco esotérico, ingenuo o inocente. Me gusta darle al coco y filosofar sobre la inmensidad del cosmos y su relación con nosotros. Pero desde una lógica estadística que lo hace razonablemente sobrehumano y a la vez, bueno. Por tanto, desde esa filosofía de parvulitos he llegado al convencimiento de una única fuerza sobrehumana, inteligente y conciente capaz de mover todo este tinglado que tenemos montado: El Amor.

Desde el ambiguo diagnóstico de esclerosis, me he acercado a Dios. He buscado desde mi limitada experiencia con lo divino una respuesta. Sé que el poder de la mente es infinitamente superior al que los médicos piensan. Sé que el poder del espíritu es infinitamente mayor al que los ateos piensan. Y con una mente y un espíritu trabajando en positivo es imposible obtener un resultado negativo.

No sé si Dios me está curando de tanto pedirle o ha intervenido para conocerte, en cualquier caso: “Cuando deseas algo con todas tus fuerzas, el universo conspira para que se produzca” P.Coelho

El viernes pasado me dieron el resultado de la última resonancia magnética. La lesión más importante que apareció el año pasado ha desaparecido casi por completo, solo queda una pequeña huella que indica que estuvo allí. El resto, todo bien, salvo una minúscula mancha inactiva rastro de una lesión ya desaparecida.

Con todo, mi vida ha cambiado mucho en el último año. Ha dado un vuelco importante y con tu ayuda creo haber encontrado el camino.

Edu (8-7-2009)

Duración del tratamiento: mayo-julio 2009.

¡Gracias, Isabel!

Hacía años que había iniciado un camino de búsqueda de respuestas a mi vida. Ese camino me llevó a conocer a visionarios y videntes, terapeutas y sabios varios, con los que aprendí mucho. Inclusive empecé a desarrollar un poquito mi sensibilidad. Pero algo fallaba. Siempre he tenido tendencia a volar. Siempre me ha costado poner los pies en la tierra. Ya podía esforzarme en comunicarme con mis ángeles y guías, que lo que debía hacer era mucho más terrenal. Hace algunos años, conocí a quién hoy es mi marido. Os podéis imaginar: una relación kármica como la que más. Con más sombras que luces. La incomunicación era el pan nuestro de cada día. La distancia. La desconfianza. El estancamiento. Llevábamos años casados sin haber tenido hijos. Y eso que lo intentamos durante unos años. Pero claro, había demasiados miedos. Tenía un pensamiento, que seguramente era el efecto o más probablemente la causa de lo que estaba pasando: “Un día me separaré. Esto no tiene futuro”. Y así he ido pasando años, con sufrimiento, sin poder dormir bien, con treinta y cinco años y todo en la cuerda floja.

Uno de nuestros caballos de batalla es la economía. No es que no haya dinero, el problema es que no se comparte. No empezaré a hablar del huevo y la gallina, de la causa y efecto. Finalmente creo que todo es lo mismo. El dinero no deja de ser un tipo de energía. Si no se comparte el dinero, bloqueas el flujo de energía. Igual que bloqueas el amor, la ternura, la alegría… Y así nos hemos ido consumiendo.

Llegó un día que mi marido me dijo de separarnos. Me invitaba a irme de su casa. Y yo sin techo, sin dinero, sin trabajo y con mis padres en la bancarrota. Pensé que a pesar de todo, por fin se podía acabar mi sufrimiento y sentí cierto alivio. Pero entonces me tocaba pensar en mi supervivencia pura y dura. Decidí entonces volver a la consulta de una vidente, para recibir consejo. La dama vio que yo tenía unos bloqueos que no me permitían confiar en nadie. Yo sabía que estos problemas los arrastraba allí donde fuera. Fue entonces cuando me habló de Isabel, la que sana las almas.

A los pocos días conocí a Isabel. El primer día tomó muestra de las huellas de mis manos. Con mis huellas delante suyo, yo era como un libro abierto. Ese día fue demoledor. Vio cosas de mí que ni la madre que me parió. Nunca nadie había podido ahondar en mi retorcido interior. Me insistió que debía decidirme sobre qué quería hacer en mi vida. Quedamos para vernos a la semana siguiente. Estuve meditando mucho sobre lo que estuvimos hablando. Por más que me hubiera separado de mi marido y hubiera conocido a alguien, la historia se hubiese repetido. Sentí que debía apostar por él, puesto que nunca lo había hecho antes, ni tan siquiera en otras vidas. Quizás la apuesta me saldría mal, pero mi ser sabía que ese era el camino. Que de otro modo, nuestro karma seguía sin resolverse. Por tanto decidí hacer cuanto estaba en mi mano, para que nuestra relación funcionara. Quizás así, funcionaría. Para ello contaba con la inestimable ayuda de Isabel. Tengo que decir que yo amo a mi marido, pero no he podido entregarme. Y añado que una relación nunca puede funcionar si traicionas a tu ser.

Y empezamos. Isabel comienza siempre las sesiones preguntando sobre cómo te sientes. Al contrario de mí, ella tiene los pies en la tierra. Sabe de la importancia de la familia, el entorno y el hogar para una persona. Sabe de la importancia de la autoestima, de la autovaloración y el respeto a uno mismo, como principal cometido. Isabel, hablando contigo, capta tu energía y la de los tu alrededor y sabe aconsejarte muy bien. Sabe que lo primero eres tú. Y eso nunca lo pierde de vista. Lo primero eres tú, aquí y ahora.

En la segunda parte de la sesión te tumba en una camilla, te relaja y conecta con tu campo energético. Toca los puntos que están bloqueados y automáticamente se regeneran, se equilibran, se sanan. A lo largo de tantas y tantas vidas, hay muchas cosas que sanar. Y sesión a sesión todo se va poniendo en su sitio. Liberas miedos, tensiones, bloqueos, tristezas… Parece muy fácil, pero el paciente también debe poner mucho de su parte: sobretodo ganas de una vida mejor, trabajo, autoanálisis, humildad… y esto lo digo porque solemos culpar a los demás de nuestros problemas, cuando realmente somos nosotros la causa.

Actualmente, sigo yendo a su consulta. Todavía queda trabajo por hacer. Pero mi vida ha cambiado. Estoy mucho más tranquila. A los escasos tres meses de empezar, me he quedado embarazada. Mi marido y yo estamos muy ilusionados. Estamos acercando posturas. Dejando que el cariño y la ternura fluyan. El tema económico está costando un poquito. Pero hay síntomas muy positivos. Las vías de comunicación se están abriendo. Tengo que estar muy atenta a todo, sobretodo a la intención y contenido de mis palabras, porque son estas las que indican mi posición.

Pues aquí estoy, disfrutando de mi camino y de los regalos que me ha traído la vida.

¡Gracias, Universo! ¡Gracias, Isabel!

Remei B. P. (20-3-2013)

Consulta digitoanálisis on-line

Huellas digitales

Las huellas dactilares hablan de la personalidad, el temperamento, el sistema emocional, la determinación y la manera en qué toma decisiones una persona, y cómo las lleva a cabo.

Huellas palmares

Al conocerse uno mismo, y empezar a poner nombre a las reacciones, emociones, y situaciones, el paciente empieza a desbloquear esa conducta.

Mano derecha antes y después del tratamiento.

Para más información consulta el apartado de Digitoanálisis.

Dónde estoy

Mi consulta está en la calle Vilamur, 27-29 de Barcelona.

Desde hace algunos años, numerosos facultativos de la medicina son conscientes de que la Medicina Clásica y la Medicina integrativa unidas son complementarias. La terapia Bioenergética no solo es compatible con la medicina clásica, sino que agiliza y favorece los resultados de cualquier tratamiento de la misma.